

La ecografía es una técnica de diagnóstico por imagen que utiliza ondas de sonido para crear imágenes en tiempo real del interior del cuerpo. Es completamente indolora, no invasiva y muy segura, lo que la convierte en una herramienta ideal para explorar la salud de nuestras mascotas sin causarles estrés ni dolor.
Con una ecografía, los veterinarios pueden observar órganos internos como el hígado, los riñones, el bazo, la vejiga, el útero o el corazón, y detectar si hay anomalías, masas, inflamaciones o líquidos donde no debería haberlos.
Aunque cada caso requiere una evaluación individual, existen algunas situaciones comunes en las que se suele indicar una ecografía:
El procedimiento es muy similar al de una ecografía realizada en humanos, con una corta duración y notando una ligera presión en la zona seleccionada. Dado que la mayoría de los pacientes caninos tienen pelo, en primer lugar, se rasura la zona que se va a estudiar (generalmente el abdomen o el tórax), se aplica gel conductor y se desliza el transductor sobre la piel. Generalmente los pacientes suelen estar tranquilos durante el procedimiento, pero en ocasiones necesitan una sedación leve para su correcta realización.
La ecografía es una herramienta clave en la medicina veterinaria moderna. Nos permite ver lo que los ojos no pueden, completando otras pruebas diagnósticas y tomar decisiones más acertadas para cuidar la salud de nuestros mejores amigos.
Si notas algo extraño en tu mascota o si simplemente quieres hacer un chequeo preventivo, ¡no dudes en consultarnos! En nuestro hospital contamos con el equipo y la experiencia para ofrecerle a tu compañero el cuidado que se merece. 🐶🐱💙