

Los conejos son animales cada vez más presentes como animales de compañía, pero su fisiología y sus necesidades específicas hacen que sean especialmente sensibles a determinadas patologías. Entre las enfermedades más frecuentes y relevantes en la clínica de conejos destacan la éstasis gastrointestinal o comúnmente llamada “parada digestiva” y el sobrecrecimiento de las piezas dentales, ambas estrechamente relacionadas con una alimentación inadecuada y un manejo incorrecto.
Las enfermedades que se citan a continuación, están íntimamente relacionadas y comparten factores de riesgo comunes. Una alimentación incorrecta, basada en exceso de pienso, premios azucarados, verduras inadecuadas o frutas, junto con un manejo poco responsable, como la falta de revisiones veterinarias o un entorno pobre en estímulos, aumenta de forma significativa la probabilidad de que aparezcan estos problemas.
La éstasis gastrointestinal es una de las urgencias más comunes en esta especie. Consiste en una disminución o detención del movimiento normal del tracto digestivo, lo que provoca acumulación de gas y contenido alimenticio en el intestino, dolor, anorexia y un deterioro rápido del estado general del animal.
Los conejos tienen un sistema digestivo muy especializado, diseñado para un tránsito continuo de fibra. Cualquier alteración, como una dieta pobre en heno, el estrés, el dolor o enfermedades subyacentes pueden desencadenar este cuadro. Clínicamente, los animales afectados suelen presentar apatía, disminución o ausencia de ingesta, heces pequeñas o inexistentes y, en casos avanzados, signos evidentes de dolor. La éstasis gastrointestinal no debe considerarse una enfermedad aislada, sino un signo de alarma que indica que algo no está funcionando correctamente en el organismo del conejo.
El sobrecrecimiento de las piezas dentales es otra patología muy frecuente. Los dientes de los conejos son de crecimiento continuo, tanto los incisivos como los molares, por lo que necesitan un desgaste constante para mantenerse en condiciones normales. Cuando la dieta no es la adecuada, especialmente si hay un déficit de heno y fibra, ese desgaste no se produce de forma correcta y los dientes comienzan a crecer de manera excesiva o irregular.
Esto puede provocar la formación de picos dentales, abscesos, heridas en la lengua o las mejillas, dolor intenso y dificultad para alimentarse.
En muchos casos, los problemas dentales pasan desapercibidos en fases iniciales y se manifiestan cuando el animal deja de comer, lo que a su vez puede desencadenar una éstasis gastrointestinal, estableciéndose un círculo vicioso entre ambas patologías.
En conclusión, la mejor medida de prevención frente a la éstasis gastrointestinal y el sobrecrecimiento dental en conejos es una alimentación adecuada y un manejo responsable. Una dieta basada principalmente en heno de buena calidad, complementada con verduras apropiadas, acceso constante al agua, revisiones veterinarias periódicas y un entorno que favorezca el movimiento y el bienestar del animal, es fundamental para mantener la salud digestiva y dental del conejo.
Por ello, ante cualquier duda o como medida preventiva, se recomienda realizar chequeos sanitarios periódicos en centros especializados, el Hospital Veterinario de la UEM ya cuenta con un nuevo Servicio de Especialistas en Animales Exóticos, orientado a la prevención, el diagnóstico precoz y el manejo adecuado de estas patologías.