

Muchas veces, como tutores de gatos, asumimos que es "normal" que a nuestra mascota le huela un poco mal la boca. Sin embargo, la halitosis no es una característica natural de los felinos, sino una señal de alerta. La salud oral es uno de los pilares del bienestar de tu gato y, a menudo, es la gran olvidada hasta que el problema es grave.
Hoy queremos hablarte de la enfermedad periodontal, centrarnos en la gingivitis y explicarte por qué no debes confundirla con una patología mucho más compleja: la gingivoestomatitis crónica felina.
La enfermedad periodontal es la patología más común en la clínica de pequeños animales. En términos sencillos, es la inflamación y destrucción de los tejidos que rodean y sostienen los dientes.
Todo comienza con la placa bacteriana. Si no se elimina, esta placa se mineraliza y forma el sarro. Esta placa que se deposita en las encías da paso a la primera fase de la enfermedad: la gingivitis.
La gingivitis es la inflamación de la encía. La buena noticia es que es reversible. Si detectamos unas encías enrojecidas o inflamadas a tiempo y realizamos una limpieza profesional por parte de nuestro veterinario generalista o especialista en odontología, junto con un buen mantenimiento en casa, la boca de tu gato puede volver a estar completamente sana.
Sin embargo, si la ignoramos, la enfermedad avanza hacia la periodontitis, donde ya hay pérdida de hueso y retracción de la encía. Aquí el daño es irreversible y puede llevar a la pérdida de piezas dentales.
Aquí es donde debemos prestar mucha atención. A veces, vemos gatos con una inflamación en la boca que parece desproporcionada respecto a la cantidad de placa y cálculo (sarro) que tienen. Podríamos estar ante una Gingivoestomatitis Crónica Felina.
A diferencia de una gingivitis común causada por la suciedad, la GECF es una enfermedad compleja y muy dolorosa donde el sistema inmunitario del gato reacciona de forma exagerada y "alérgica" a la placa bacteriana.
Dato clave: Mientras que la gingivitis se limita a la línea de las encías, la Gingivoestomatitis afecta a toda la encía, y mucosa oral incluyendo la parte posterior de la boca, lengua y paladar. Es extremadamente dolorosa y frustrante.
Los gatos son maestros en ocultar el dolor. Por eso, debes estar atento a signos sutiles. Acude a nuestra consulta si observas:
El tratamiento dependerá del diagnóstico. Para una gingivitis clásica, la limpieza dental profesional bajo anestesia general inhalatoria es la solución, seguida de cepillado en casa (sí, ¡se pueden cepillar los dientes a los gatos!).
En el caso de la Gingivoestomatitis, el manejo es más complejo. A menudo requiere tratamiento médico para controlar el dolor y la inflamación, y en casi el 100% de los casos, la extracción de piezas dentales para eliminar el foco que provoca la reacción inmune. Aunque suene drástico, los gatos sin dientes recuperan su calidad de vida y pueden comer perfectamente comida húmeda o pienso remojado.
La prevención es tu mejor arma. No esperes a que tu gato deje de comer. Una revisión dental anual en el Hospital Veterinario nos permite detectar estos problemas cuando aún tienen fácil solución.