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Se trata de un trastorno de aumento de niveles glucosa en sangre de forma persistente. La insulina se encarga de introducir la glucosa en las células para que ellas puedan desempeñar diversas funciones.
La Diabetes puede estar producida por un fallo en la producción de insulina (diabetes tipo I en personas) o porque el cuerpo no la pueda utilizar, incluso estando presente (diabetes tipo II en personas). En perros normalmente se produce por una falta de producción de insulina (similar a la diabetes tipo I en personas).
Nos referimos a los signos clínicos de la Diabetes Mellitus como las “cinco Ps”:
Existen otras alteraciones asociadas: infección del tracto urinario, alteraciones hepáticas, cataratas, etc.
El desarrollo de cataratas es muy frecuente en perros con diabetes y puede llegar a producir complicaciones graves como uveítis y ceguera. Aunque no indican un mal control de la enfermedad, la cirugía es altamente recomendable. En casos de hiperglucemia no controlada, puede producirse una cetoacidosis diabética.
Con la presencia de hiperglucemia en sangre y glucosa en orina (glucosuria).
El tratamiento de la Diabetes Mellitus es multifactorial.
En perros no es necesario usar una dieta especial para “perros diabéticos”. Lo más importante es ofrecer una dieta equilibrada que le guste y mantener una condición corporal ideal, ya que la obesidad es un factor de riesgo que produce resistencia a la insulina. Desde el momento en que se diagnostica la Diabetes, lo ideal es instaurar una rutina de comidas con dos tomas diarias si es posible, para que el control y seguimiento de la enfermedad sean lo más efectivos posible. Sin embargo, si su perro no se acostumbra a esta rutina o tiene el cacharro de la comida siempre disponible, se comentará la posibilidad de ajustar el tratamiento a este comportamiento.
La insulina en perros se administra mediante una inyección subcutánea (debajo de la piel) que pondremos después de su comida. Es importante tener en cuenta:
Pueden contribuir a la denominada “resistencia a la insulina” y deben evitarse:
Tendremos que realizar curvas de glucosa para determinar si la insulina funciona y cuánto dura. Esto se realiza mediante un dispositivo (FreeStyle) que se pone en la piel del perro y con el que se le manda a casa. Esto permitirá realizar ajustes en la dosis de insulina si es necesario. También tendremos que hacer en casa tiras de orina para detectar glucosuria.
Esto es una herramienta que nos ayuda a ajustar las dosis de insulina o cambiar de tipo de insulina, pero lo más importante es que un paciente diabético controlado dejará de tener los signos clínicos explicados anteriormente. Las curvas de glucosa varían día a día y dependen de muchos factores, por tanto, no debemos obsesionarnos c
Si se administra la insulina de forma correcta y regular, se instaura una rutina de comidas y se siguen todas las recomendaciones de su veterinario, la Diabetes bien llevada suele tener buen pronóstico, aunque depende también de posibles enfermedades que el paciente padezca a la vez.
En personas la diabetes tiene consecuencias a largo plazo que, en perros por su esperanza de vida más corta, en general no llegamos a ver. En ocasiones puede ser difícil ajustar la dosis ideal de insulina al animal de compañía, por eso hay que ser pacientes.
Se trata de una complicación grave y potencialmente mortal de la Diabetes. A medida que las células pasan tiempo sin recibir glucosa para ejercer sus funciones, se buscan otras rutas de síntesis de glucosa para obtener energía. El cuerpo aumenta el metabolismo de grasas y proteínas, y la acumulación en exceso de productos derivados de este metabolismo puede dar lugar a esta complicación. La cetoacidosis también puede desarrollarse en un paciente diabético previamente bien controlado si hay un fracaso en el tratamiento o si hay enfermedades concurrentes.
¿Cuáles son los signos clínicos asociados a una cetoacidosis diabética?
Si se detectan estas alteraciones, es conveniente llamar al servicio de Urgencias para recibir asesoramiento telefónico o acudir directamente al centro para evaluación clínica.