

El colapso traqueal es una patología muy común en perros de pequeño tamaño. Se trata de un estrechamiento del diámetro de la tráquea que impide el correcto paso de aire durante la respiración. Esto, como su nombre indica, sucede porque la tráquea colapsa (se cierra), lo que hace que el animal tosa o se oiga un ruido cuando respira.
Esta enfermedad se debe a una degeneración del cartílago de las estructuras que componen la tráquea (anillos traqueales), lo que hace que se debiliten y provoquen ese aplanamiento. Suele ser más frecuente en perros de edad media a geriátricos de razas pequeñas y mini, como Bichón Maltés, Yorkshire Terrier, Chihuahua, etc.
Los principales síntomas son tos y dificultad para respirar. Suele existir un historial de tos crónica fuerte y seca (se asimila al graznido de un ganso), que empeora al ejercicio, excitación, uso de collar o durante la ingesta de agua/alimento. Pueden incluso llegar a presentar síncopes o desvanecimientos. Si ocurren estos síncopes o dificultad respiratoria, debe de acudir al Servicio de Urgencias.
El diagnóstico de esta patología se alcanza mediante pruebas de imagen simples (radiografías) combinadas con avanzadas (fluoroscopia), además de a través de la exploración física y el historial clínico del animal. Las radiografías son un buen método de diagnóstico si en el momento en el que se toman la tráquea está colapsada, pero al ser una enfermedad dinámica, a veces hace falta realizar una fluoroscopia, que es “una radiografía en vídeo”, en la que podemos observar la tráquea colapsando.
Desafortunadamente no existe un tratamiento que haga que el colapso deje de producirse porque no hay fármacos que hagan que el cartílago gane de nuevo su elasticidad.
El tratamiento del colapso traqueal es sintomático para disminuir los signos clínicos. En la terapia médica se pueden usar antiinflamatorios y antitusivos según las necesidades del animal. Además, es extremadamente importante como parte de la terapia médica el control de la obesidad si está presente. A menudo se observa una mejoría marcada en pacientes obesos que alcanzan su peso ideal.
En casos que no responden a la terapia médica se valora poner una prótesis dentro de la tráquea (stent) que hace que la tráquea no pueda cerrarse. Este procedimiento se reserva a estadios iniciales de la enfermedad con candidatos idóneos y pacientes no responsivos a tratamiento médico.