

La leucemia felina (FeLV) es una enfermedad infecciosa grave que debilita el sistema inmunitario del gato, por lo que la vacunación y el diagnóstico temprano son fundamentales para proteger su salud.
El virus de la leucemia felina (FeLV) es una patología crónica grave que destruye las células defensivas del gato. Al debilitar severamente su sistema inmunitario, deja al animal desprotegido frente a infecciones secundarias y otras enfermedades.
Cualquier felino positivo que elimine el virus activa el riesgo de contagio a través de:
Los síntomas de la leucemia felina se dividen entre las señales visibles que nota el tutor en casa y las patologías internas que diagnostica el veterinario.
El diagnóstico de la leucemia felina requiere evaluación veterinaria especializada. Aunque los tests rápidos en clínica (SNAP) permiten detectar el virus en minutos, la complejidad del FeLV puede requerir el envío de muestras a un laboratorio externo para realizar pruebas confirmatorias más precisas.
La prevención de la leucemia felina (FeLV) se basa en el control del entorno y la vacunación. Aunque la vacuna contra el FeLV no ofrece una protección del 100%, continúa siendo la medida más efectiva para minimizar el riesgo de infección.
En gatos que ya han contraído el virus, los síntomas pueden tardar meses o años en manifestarse. La calidad de los cuidados y medicación que se le proporcione al animal puede ser indispensable para mejorar el estado de salud y bienestar del felino.
Si convivimos con varios gatos y uno de ellos da positivo en leucemia felina (FeLV), es fundamental seguir un protocolo de protección: